El recogedor de persiana es una pieza fundamental para el buen funcionamiento del sistema. Aunque muchas veces pasa desapercibido, su elección correcta puede hacer que tu persiana suba y baje con facilidad o que se convierta en una fuente constante de problemas. En esta guía de Persianas David te explicamos los distintos tipos de recogedores, sus ventajas y cuál es el más adecuado para cada caso.
Tabla de contenidos
ToggleSi quieres acertar a la primera: casi siempre depende de 2 cosas: si es empotrado o de superficie y el ancho de la cinta (14 mm, 18 mm o 20 mm).
¿Qué es un recogedor de persiana?
Es el mecanismo que recoge y enrolla la cinta de la persiana cuando se sube o baja. Está conectado al sistema de poleas del tambor y se encarga de mantener la tensión adecuada. Si el recogedor falla, la persiana puede bajarse sola, quedarse atascada o no subir del todo.
En nuestra guía sobre persianas que se bajan solas puedes ver cómo identificar un recogedor defectuoso y cuándo conviene cambiarlo.
Recogedores de persianas enrollables
Cuando hablamos de recogedor de persiana, casi siempre nos referimos a las persianas enrollables típicas de casa: las que suben y bajan con cinta y se enrollan dentro del cajón.
Son las más comunes porque son prácticas, protegen del sol y ayudan a ganar privacidad. Y aquí viene lo importante: si tu persiana va con cinta, necesitas un recogedor compatible. Si va con motor, normalmente no hay recogedor porque no hay cinta.
Partes de una persiana enrollable (para entender qué falla)
El recogedor no trabaja solo. Para que la persiana funcione bien, se apoya en varias piezas. Saber esto te ayuda a detectar rápido dónde está la avería.
- Cinta: la banda que tiras para subir y bajar.
- Guía de cinta (pasacintas): por donde entra la cinta hacia el interior.
- Polea: la rueda que guía la cinta dentro del cajón.
- Eje: el tubo donde se enrolla la persiana.
- Tirantes o flejes: sujetan la persiana al eje.
- Lamas: las piezas que forman la “cortina” de la persiana.
Si la persiana baja sola, se queda sin tensión o la cinta se recoge “a trompicones”, muchas veces el culpable está entre el recogedor, la cinta y la polea.
Tipos de recogedores según su instalación
1. Recogedor empotrado
Es el más habitual en viviendas. Se instala dentro del muro o marco de la ventana, quedando integrado y visible solo el orificio por donde se introduce la cinta. Si tu persiana ya venía así “de obra”, lo normal es que tengas un recogedor empotrado.
- Ventajas: es discreto, estético y ocupa poco espacio.
- Inconvenientes: suele ser más difícil de sustituir si se rompe.
2. Recogedor exterior o de superficie
Va atornillado sobre la pared, sin necesidad de hacer obra. Es ideal si quieres una sustitución rápida, si estás reformando o si no quieres romper nada para cambiar el mecanismo.
- Ventajas: instalación fácil y mantenimiento sencillo.
- Inconvenientes: es menos discreto a nivel estético.
3. Recogedor con tapa decorativa
Es una variante del recogedor empotrado que incluye una tapa embellecedora. Se ve mucho en reformas y en ventanas modernas donde se busca un acabado más limpio.
- Ventajas: mejora el acabado visual y “cierra” bien el hueco.
- Inconvenientes: si el mecanismo es antiguo, a veces conviene cambiarlo completo.
Tipos de recogedores según el sistema
1. Recogedor con muelle
Funciona con un muelle interno que enrolla automáticamente la cinta cuando se suelta. Es el tipo más común en viviendas tradicionales y, cuando está en buen estado, da una sensación de subida y bajada fluida.
Si notas que el muelle “no tira” o que la cinta se queda floja, es una pista clara de que el recogedor está pidiendo cambio.
2. Recogedor sin muelle
Requiere enrollar la cinta de forma manual. Hoy se usa mucho menos, pero todavía aparece en instalaciones antiguas. Si lo tienes, lo normal es que con el tiempo te empiece a dar guerra (sobre todo si la cinta ya está gastada).
3. Recogedor automático (aclaración importante)
Cuando se habla de recogedor automático, normalmente se refiere a mecanismos que recogen la cinta de forma más cómoda (por muelle o sistemas internos). Ojo: si tu persiana está motorizada, lo normal es que no lleve cinta ni recogedor, porque el motor hace todo el trabajo.
Si estás pensando en dar el salto, aquí te explicamos cuánto cuesta automatizar persianas y cuándo compensa.
Tipos de recogedores según el ancho de la cinta (14 mm, 18 mm y 20 mm)
Si estás cambiando el recogedor porque la cinta se ha roto o porque ya no recoge bien, hay un dato que manda por encima de todo: el ancho de la cinta. Si compras un recogedor con otra medida, no te va a encajar o te durará dos días.
Recogedor de persiana de 14 mm (mini)
Se usa en persianas pequeñas y ligeras. Es típico en ventanas de menor tamaño y en algunas instalaciones antiguas. Si tu persiana pesa poco, esta medida puede encajar, pero siempre conviene medir antes de comprar.
Recogedor de persiana de 18 mm (estándar)
Es el más habitual en viviendas. Si no sabes cuál tienes, muchas veces la respuesta es esta: 18 mm. Funciona bien en la mayoría de persianas domésticas y suele ser la medida más fácil de encontrar.
Recogedor de persiana de 20 mm (persianas grandes o pesadas)
Se monta cuando la persiana es más grande, pesa más o se usa con mucha frecuencia. La cinta es más ancha y aguanta mejor el trabajo diario.
Tip rápido: mide la cinta con una regla. Si ronda 1,4 cm es 14 mm. Si está sobre 1,8 cm es 18 mm. Si ronda 2 cm, es 20 mm.
Y si el problema no es solo el recogedor, sino que la cinta está dando la lata, aquí tienes una guía clara para calcular la cinta de una persiana y elegir la adecuada.
Materiales de los recogedores
Aquí no hay magia: a más uso y más peso, más interesa que el recogedor sea resistente. Los más comunes son:
- Plástico: ligero y económico, ideal para un uso doméstico estándar.
- Metal: más resistente, recomendado para persianas grandes o uso intensivo.
- Mixtos: carcasa plástica con mecanismos internos metálicos para mejorar la durabilidad.
¿Cuál elegir según tu caso?
Para no liarte, te lo dejo en claro:
- Si no quieres obra: elige un recogedor de superficie.
- Si ya tienes uno empotrado: lo más práctico es cambiarlo por otro empotrado equivalente.
- Si la persiana pesa o se usa mucho: mejor mecanismo metálico (o mixto con interior metálico).
- Si quieres un acabado más limpio: empotrado con tapa decorativa.
- Si vas a motorizar: normalmente pasarás a un sistema sin cinta (y sin recogedor).
Consejos de instalación y mantenimiento
- Cambia el recogedor si la persiana baja sola o la cinta se queda floja constantemente.
- No pegues tirones: es la forma más rápida de cargarte muelle, cinta y polea.
- Si hace ruidos o notas “rascado”, revisa guía de cinta y polea (muchas veces el problema no es el recogedor).
- Si la cinta se deshilacha, no esperes a que se rompa del todo: cuando revienta, suele pillarte con la persiana a medio camino.
¿No sabes cuál necesitas?
Si me dices si tu recogedor es empotrado o de superficie y me mandas una foto de la cinta (o la medida en mm), te digo cuál encaja y te evitas comprar dos veces.
En Persianas David cambiamos recogedores y cintas sin complicaciones, y atendemos urgencias en ciudades como Zaragoza, Alicante, Madrid y muchas más.
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